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Como especialistas en Influencer Marketing, en Thinketers vemos a diario que las preguntas que se hacen todos los clientes a la hora de contar con un Influencer se repiten.

Tanto si se trata de una colaboración puntual, estratégica o a largo plazo en la que se busca un embajador de marca, la imagen del influencer y de la marca van a convivir en busca de un mismo objetivo y es importante que estén alineados.

Aunque se trata de una gestión muy compleja, hemos intentado dar respuesta a estas 10 preguntas que, tanto si eres una marca como si eres un influencer, has de evaluar y tener en cuenta para saber si vuestra colaboración es realmente la ideal para ambos.

1. ¿Encaja el Influencer con los valores de la marca?

En una colaboración, ambas partes buscan el beneficio mutuo, por ello es muy importante tener en cuenta si el contenido, los mensajes y valores del Influencer van alineados con los de la marca. Si esta premisa no se cumple, lo más probable es que los objetivos marcados no solo no se cumplan sino que alguna de las partes, o ambas, salgan perjudicadas.



2. ¿Su comunicación llega al público que necesito?

Cada marca, producto o servicio va dirigido a un público específico que puede coincidir o no con el público del Influencer. Hay que tener muy claro y asegurarse de que este punto se cumple. Es clave cerciorarse de que la edad, el género, procedencia, gustos e incluso nivel adquisitivo de la audiencia se corresponde con el público objetivo al que va dirigido el producto.

3. ¿Su contenido es original?

Al promocionar un producto lo que buscamos es mostrar ese valor diferencial que le hace único y potenciar los valores que ofrece por encima del resto. El contenido que se genere en torno a él no puede ser menos. Es por esto que muchos clientes buscan creadores e influencers que generen contenido original, exclusivo e innovador. Contenidos, al fin y al cabo, únicos y específicos, pensados ad hoc para promocionar el producto.

4. ¿Tiene una fan base suficiente para lograr los objetivos que busco?

Marcarse objetivos ambiciosos es algo positivo, pero hay que ser consecuente y medir muy bien las herramientas que tenemos para alcanzarlos y no generar falsas expectativas. Valores como las impresiones, reach o views… nos ayudan a medir la repercusión de una campaña, pero muchas veces van íntimamente relacionadas con la fan base del Influencer. En conclusión, es muy importante, antes de iniciar una campaña de marketing de influencers, tener una estimación de qué se espera lograr para hacer las modificaciones oportunas antes del lanzamiento.


5. ¿Tiene credibilidad entre sus seguidores?

Si hay un factor que realmente define y da valor a los influencers, es la credibilidad que deposita su audiencia en ellos. Es fundamental contar con influencers que tengan una alta tasa de interacción con sus seguidores. De esta manera, a la hora de vincularse con tu marca, se convertirán en verdaderos prescriptores. Este punto es fundamental si queremos de verdad generar opinión, influir en el público y acabar obteniendo un retorno de la colaboración.

6. ¿Trabaja de forma rápida y profesional?

En publicidad, todo es para ayer. Esto significa que muchas acciones requieren de menos tiempo del ideal para ser llevadas a cabo. En estos casos, es fundamental que el influencer esté predispuesto, sea profesional y organizado. En multitud de ocasiones, dar con un perfil de estas características es un factor fundamental y determinante para llevar a cabo la acción, por lo que tenlo siempre en mente.

 

7. ¿Es un perfil que aporta ideas y es proactivo?

Nadie mejor que la propia marca para identificar los objetivos que espera alcanzar a corto, medio y largo plazo… pero nadie mejor que el Influencer para saber cómo comunicar a su audiencia. Por este motivo es necesario que la comunicación entre ambos sea transparente y que el perfil sea proactivo a la hora de aportar ideas o mejoras que puedan influir positivamente en el resultado de la campaña.



8. ¿Es un perfil polémico o ha tenido conflictos en el pasado?

Los influencer tienen presencia en redes y visibilidad plena. Sus comentarios son juzgados por cualquier persona que lo vea, por lo que a veces pueden ser foco de polémicas o verse involucrados en conflictos al tratar temas de una mayor sensibilidad. Es por ello que es necesario conocer el histórico del influencer para evitar asociar nuestra marca con valores no deseados.

9. ¿Es constante y tiene proyección?

Toda marca tiene planes a futuro y una estrategia marcada, por lo que colaborar con perfiles que también lo tengan será lo ideal. Contar con influencers que no solo estén bien posicionados sino que tengan cierta constancia en sus publicaciones y proyección a futuro es importante para establecer relaciones a largo plazo, sólidas y creíbles.

10. ¿Ha trabajado con la competencia?

Es posible que no nos interese vincularnos a perfiles que, en el pasado, hayan realizado acciones con un cliente que sea competencia directa. Los valores que se transmiten con dicha colaboración pueden resultar incoherentes y restarnos credibilidad. Por ello recomendamos siempre atender al histórico de colaboraciones que ha realizado el perfil, analizarlo y tenerlo muy presente para evitar este tipo de errores.



En conclusión,
el Marketing de influencia es un recurso que, sin duda, puede ayudar a tu marca a cumplir sus objetivos, pero son muchos los factores que hay que tener en cuenta si se quiere lograr grandes resultados.


Desde Thinketers trabajamos minuciosamente en
facilitar y mediar en esta relación entre clientes e influencers, aportando ideas creativas y estratégicas, siempre en base a nuestra amplia experiencia en el sector y haciendo foco en sacar el máximo partido en la colaboración.


Y ya sabes… si tienes cualquier pregunta, o estás pensando en realizar tu primera campaña con influencers… ¡No dudes en ponerte en contacto con nosotros!

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Mucho más que una historia de entretenimiento

Año 2045. Personas a mitad de camino entre dos mundos, el terrenal y el virtual. Así se presenta Ready Player One, la última película de Spielberg. Superada la infoxicación visual durante poco más de dos horas y la sensación continua de “más vale que no parpadees, porque te pierdes algo”… te levantas de la butaca. Son muchas las reflexiones y las interpretaciones que te vienen a la cabeza, y algunas de ellas no poco profundas. Asistimos a una visión futurista de hacia dónde la tecnología nos puede estar encaminando, contada con una verborrea de referencias a la cultura pop, el cine y los videojuegos de la década de los 80 y 90 que hace de la película un auténtico deleite de entretenimiento. En un código que hace un flashback a la infancia de muchos y que engancha por su narrativa a los más jóvenes.


Ready Player One es mucho más que una historia de entretenimiento. Algunos de los elementos de la película basada en la novela de Ernest Cline nos conectan con la realidad que vivimos a día de hoy y que podemos aplicar en la escena marketiniana. Nos quedamos con 4 reflexiones a las que nos acercamos sin la necesidad de poner bien grande ¡cuidado spoiler! Porque esto va de pensamientos, no de interferencias osadas a la trama de la película.

Ready?


El miedo a perderte cosas

La película es un tsunami visual de referencias que sientes que, aún sin parpadear, no estás captando todo. Es un peli apta para verla al mínimo dos veces si no quieres que tu retina te juegue una mala pasada. Este hecho propio de la narrativa creada por Spielberg nos traslada inexorablemente al efecto FOMO que impera en la sociedad: ‘fear of missing out’ o el miedo a perderse “cosas”, que nos genera esa necesidad imperante de estar conectados, de revisar continuamente las redes sociales, y hacerlo de manera permanente, si no te quieres quedar out.

Este fenómeno, al mismo tiempo, despierta en las marcas la necesidad imperante de generar un aluvión de contenidos para formar parte de la vida de las personas, y donde cada vez más, tienen menor tiempo de validez. Snapchat e Instagram han supuesto la mejor representación del contenido efímero que tiene vigencia aquí y ahora.


Mundo real VS mundo virtual

En la película conviven el mundo terrenal y el mundo dentro de OASIS donde asistimos cómo lo que pasa en uno incide en el otro y viceversa. A día de hoy abundan mundos inmersivos de realidad virtual con identidades, normas y códigos propios, pero más allá de eso hablamos de que nuestra vida transcurre en dos planos diferentes, el físico y el online, donde salimos y entramos a ellos de manera natural y sin ser muchas veces conscientes. Simplemente vivimos en busca de información, experiencias, servicios… y los vamos a encontrar de la manera en que nos resulta más cómoda y conveniente en cada momento. ¿Pero acaso alguno de esos mundos es más verdadero que el otro?

Las marcas, en su reto de ser atractivas y relevantes para la gente, están obligadas a seguir a las personas y saltar del mundo físico al universo digital sin titubeos, sin cortes en la experiencia, porque solo así realmente estarán en el momento y sitio perfectos para cuando las personas demanden su atención y servicio.


Publicidad y cultura, cada vez más juntos

A la publicidad, hoy más que nunca, se le exige ser útil. La comunicación cada vez más se funde con el puro entretenimiento y con un fin noble, a veces ligado a causas importantes para la sociedad, otras integrándose y conectando con distintas materializaciones de la cultura popular. Y de cultura pop, Ready Player One sabe mucho. Desde su propia trama hasta la narrativa audiovisual son un compendio de elementos que han marcado una época y que, en ese efecto de regresión, logra generar un sentimiento nostálgico.

La publicidad, la cultura e inquietudes e injusticias sociales son universos que deben estar cercanos, apoyarse y retroalimentarse. Y de hecho muchas de las grandes campañas de marketing de nuestro país han logrado calar en la sociedad con un trasfondo que trasciende el plano publicitario. Marcas que luchan por el empoderamiento de la mujer, por eliminar diferencias sexistas entre los más pequeños, o por la conciliación laboral para pasar más tiempo de calidad y de disfrute en familia… y donde el producto pasa a un segundo, tercer y cuarto plano, ¿os suenan?


Guerra por el control del futuro

La trama de la película nos hace asistir a una lucha encarnizada por el control del futuro. Imposible no pensar en cómo las grandes compañías tecnológicas y digitales han escalado en los rankings de valor e influencia empresarial y se disputan no sólo su futuro, sino el futuro de todos. Y este futuro tiene mucho qué ver con los datos, los datos de todos.

Porque bien es sabido que cuando puedes acceder a un servicio o producto de manera gratuita, el producto eres tú. Y como en un momento de la película pronuncia uno de sus personajes, “al final, siempre hay que pagar por jugar”. Algo que en el escenario marketiniano tenemos bien asumido los usuarios, así como las marcas. Éstas están llamadas a ser quienes paguen la fiesta y su reto en este nuevo escenario será hacer uso del Data para aportar servicios y comunicaciones más personalizados y relevantes para cada persona, sin traspasar la delgada línea de entrometerse en su privacidad.


 

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